Proyectos creativos
Aquí reúno el trabajo que se sale del marco estrictamente documental sin soltarle la mano a la observación. La intención sigue siendo divulgar. Cambia el lenguaje: donde una ficha describe, una imagen o una pieza sonora intenta que alguien se detenga un momento más frente a un organismo que habría pasado por alto.
Galería de proyectos

En la pared
Iba pasando y la vi. Saqué mi celular y la capturé en pleno vuelo. Las circunstancias hicieron que la foto adquiriera un efecto casi pictórico. Se trata de Streptopelia decaocto, conocida como paloma de collar turca, una especie originaria de Eurasia y exótica en México, ampliamente adaptada a los ambientes urbanos, aunque poco común en mi ciudad.Nota: en México, esta especie ha sido considerada exótica invasora en fuentes oficiales, debido a su capacidad de establecerse y expandirse fuera de su área de distribución original.

Vaquita espumosa
La espuma del baño formó una silueta curiosa que me recordó a una vaquita marina. Esto es un ejemplo de pareidolia, el fenómeno por el cual nuestro cerebro reconoce formas familiares en patrones aleatorios.Por otro lado, la vaquita marina (Phocoena sinus) es un cetáceo endémico del Alto Golfo de California, en México, y actualmente es una de las especies de cetáceos más amenazadas del planeta. Su población se encuentra en estado crítico, por lo que se ha convertido en un símbolo claro de la urgencia de la conservación marina, no solo en México, sino a nivel mundial.

Nos esta viendo
Esta forma parece un ojo, pero no lo es.Es una cicatriz poco común, resultado del azar actuando sobre procesos normales de crecimiento y recuperación ante alteraciones.El árbol en cuestión es un palo blanco (Hesperalbizia occidentalis), especie nativa de México catalogada como Amenazada (A) en la NOM-059-SEMARNAT-2010.Por cierto: evitemos rayar los árboles.

Perrito naranja
Me comí una naranja… y noté esto en la cáscara
Estaba comiéndome una naranja y, al ver la cáscara, noté algo curioso: ¡tenía forma de perro schnauzer!
(Ahora no puedo dejar de verlo).
Este tipo de cosas me pasan mucho.
Ese fenómeno se denomina pareidolia, y ocurre cuando nuestro cerebro detecta formas o patrones familiares donde en realidad no los hay.
Es una especie de “error útil” de la evolución: nuestro cerebro prefiere reconocer algo conocido —como una cara o un animal— antes que ignorar una posible señal importante.
Claro, también tiene un componente cultural.

Reflexión sobre la resiliencia en la ciudad.
En el baldío aledaño a la universidad, donde la perturbación parece haber desplazado toda posibilidad de vida, un Tyrannus vociferans se ha instalado, desafiando la aparente hostilidad del entorno. Escombros, tierra removida y la ausencia de una vegetación densa podrían sugerir un sitio muerto, una cicatriz urbana sin función ecológica. Sin embargo, la vida no se detiene. La sucesión vegetal sigue su curso, impulsada por especies pioneras que aprovechan cada grieta de oportunidad.
Para este pequeño cazador, el baldío no es un espacio vacío, sino un ecosistema en miniatura dentro del paisaje urbano. Allí, los insectos encuentran refugio entre los restos de escombros y la vegetación incipiente, lo que a su vez atrae a depredadores como él. Desde un poste, un remanente de árbol o un fragmento de herbáceas secas, el Tyrannus vociferans observa y se lanza en picada, mostrando cómo incluso en la fragmentación urbana, la vida encuentra formas de persistir.
Este parche perturbado se convierte en una isla de biodiversidad inesperada, un testimonio de la capacidad de adaptación de la naturaleza. Nos recuerda que, a pesar del avance de la ciudad, los ecosistemas no desaparecen por completo, sino que se transforman. El Tyrannus vociferans, con su canto fuerte y su mirada vigilante, es el emblema de esa resistencia, de la capacidad de la vida para abrirse camino incluso en los rincones más improbables.
